El último pico de consumo de carne vacuna se registró en 2009 cuando los argentinos comían alrededor de 70,3 por habitante al año, 13 años después el consumo cayó nada menos que 22,6 kilos por habitante al año.
También es cierto que actualmente hay una mayor oferta de carnes alternativas, a precios más convenientes, como el cerdo y el pollo, que fueron ganando terreno en las mesas. Pero eso no es todo, porque estos productos también han venido mostrando rápidos incrementos en los últimos meses.
Según el IPCVA, el precio del pollo fresco mostró incrementos muy significativos, con una variación de (+15,1%) en marzo respecto a febrero. Por su parte, el precio de la pechuga de cerdo registró valores con incrementos moderados en el mismo período, avanzando (+4,7%) respecto al mes anterior. Frente a los valores de marzo de 2021, el pollo incrementó su precio un 52,6% y el cerdo un 51,1%.
Es decir, los productos de consumo básicos y de primera necesidad para la canasta básica no pueden desligarse de la dinámica inflacionaria y aun mostrar remarcamientos. Este es el caso de la carne bovina, que a la fecha presenta un incremento interanual de poco más del 60%, cifra superior a la inflación general.
Mientras tanto, y pese a los controles estipulados por el Gobierno que determina que no se pueden exportar siete cortes de consumo popular, como el asado, el vacío y el matambre, entre otros, los precios no dejan de subir en los anaqueles. El alcance del llamado programa Precios Populares en el que la industria y los supermercados gastan apenas el 5% del consumo nacional a precios subsidiados parece pequeño.
Por otro lado, teniendo en cuenta las restricciones estipuladas por el Gobierno a las exportaciones, los frigoríficos están lejos de pasar por una crisis. La clave son los altos precios internacionales. Según la encuesta del CICCRA, las exportaciones de carne bovina se recuperaron en febrero y sumaron 46.900 toneladas peso producto. Este volumen fue 2,5% superior al registrado en febrero de 2021. En tanto, medido en toneladas de carne con hueso, las exportaciones fueron equivalentes a 66.600 toneladas (+3% anual; +2,00 toneladas de carne con hueso). Por su parte, los ingresos por venta de carne vacuna al exterior ascendieron a US$ 266,6 millones en febrero pasado. Al comparar con igual mes de 2021, se registró una mejora de 41,8%, explicada casi en su totalidad por el incremento en el precio promedio declarado.
Mientras que en febrero de 2021 se había declarado un valor de US$ 4.113 por tonelada de peso de producto, en febrero de 2022 alcanzó los US$ 5.690 (+38,3%). Por su parte, la medición en toneladas de carne con hueso arrojó un valor unitario de US$ 4.003 en febrero del presente año (+37,6% anual).
