El aumento del desempleo en Argentina comienza a reflejarse en las calles, donde cada vez más personas encuentran en las aplicaciones de transporte una salida rápida ante la falta de trabajo formal.
En este contexto, plataformas como Uber se consolidan como una alternativa inmediata para generar ingresos, aunque sin las garantías de un empleo registrado.
Según coinciden especialistas y trabajadores, la caída de la actividad económica y la reducción de puestos en sectores tradicionales empujan a miles de personas hacia la economía informal. “HOLA,QUIERO SABER LOS QUE HACEN UBER,SI CONVIENE O NO Y EN QUE HORARIOS ME RECOMIENDAN POR FAVOR,ME QUEDE SIN TRABAJO Y NECESITO SUSTENTAR A MI FAMILIA”, cuenta un desempleado de La Rioja, uno de los tantos nuevos conductores que se sumaron en los últimos meses.
Sin embargo, el crecimiento de esta modalidad también expone tensiones: largas jornadas, ingresos variables y la falta de cobertura social son parte de un esquema que crece al ritmo de la crisis. Mientras tanto, el volante se convierte en símbolo de una época donde la estabilidad laboral parece cada vez más lejana.
