A más de 13 años del secuestro y asesinato de Candela Sol Rodríguez, el caso que tuvo en vilo a todo el país durante nueve interminables días, hoy existe en el barrio porteño de Lugano una calle que lleva su nombre.
“Que la recuerden así me encantó, fue una emoción muy grande para mí poder estar ahí”, dijo a TN Carola Labrador, mamá de Candela, sobre la iniciativa de un grupo de mujeres de la Comuna 8. Y agregó: “Lo único que me importó siempre es honrar su nombre, seguir honrándola hasta el fin de mis días”.
En esa línea Carola, que desde hace nueve años trabaja en el acompañamiento de víctimas desde su lugar en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, contó que a fines del año pasado se realizó el descubrimiento de una señalización en memoria de Candela en el Museo Histórico de Luján.
“Su sonrisa trascendió fronteras”, destacó la madre de Candela y atribuyó a las redes sociales un rol clave para que el caso de su hija fuera conocido también en otros países como Paraguay, Bolivia y México.
“Candela era una niña de 11 años y le hicieron mucho daño”, lamentó su mamá, que durante más de una década le puso el cuerpo a la búsqueda de justicia. “Quedaron muchos sin pagar por su muerte, el caso fue muy mal investigado y ya cerraron todo”, sentenció.
Tal vez por esto Carola puso toda su energía en los últimos años en ayudar a transitar el dolor a otros familiares de víctimas. Armó grupos y redes de contención y ella misma recorrió el país para participar de distintas charlas. “Ayudar a otros me ayudó mucho a mí a madurar el duelo”, explicó en otra entrevista.
En todo este proceso, además, Candela nunca la abandonó. No solo por los recuerdos compartidos durante sus 11 años de vida, sino por las señales que Carola fue encontrando aún después de su muerte. “La vi en sueños tantas veces a mi Cande, ella está llena de luz”, aseguró.
